Columna de opinión

por: Jorge Jhonson Polanco

Dirigente Nacional ANFUCHID

 

En estas últimas semanas, y a raíz del despido de varios compañeros de trabajo, se ha puesto de manifiesto la importancia de pertenecer a un colectivo, la importancia de ser parte de una fuerza mayor que permita amplificar nuestra voz y facilite disminuir la aplastante asimetría de poder que existe entre los patrones y los trabajadores.

Hoy, a diferencia de hace 8 años atrás, los trabajadores no escaparon de los sindicatos, no se han escondido, no se han invisibilizado. Muy por el contrario, nuestro gremio ha crecido, se ha potenciado y se ha posicionado como un actor relevante y con poder para influir en el actual contexto, pero esto no ha sido casualidad, esto es producto del trabajo permanente y sigiloso de un grupo de personas a lo largo del país, que se ha preocupado de dos factores determinantes para nuestra asociación.

El primero de ellos ha sido la comunicación, pues a partir de la demanda y exigencia desde regiones, se ha tomado conciencia de la importancia de informar y comunicar permanentemente a dirigentes y a las bases de todo cuanto sea necesario, lo que ha permitido no solo transparentar la información, sino que ha generado un círculo virtuoso de retroalimentación de ideas y opiniones, impulsando la participación activa de los socios a lo largo del país y estimulando el surgimiento de nuevos liderazgos que han contribuido con su energía e ímpetu a convertirnos en un colectivo más diverso y comprometido.

El segundo factor relevante, ha sido asignar la importancia que se merece a nuestro rol de educar, tanto en temáticas sindicales como en materias de derechos fundamentales, apostando al crecimiento de los dirigentes y al rol multiplicador que ellos tienen entre las bases. La realización de distintas actividades de capacitación que se han desarrollado en el país, nos permiten afirmar que muchos de nuestros compañeros son hoy día trabajadores mejor preparados y más empoderados.

Los factores antes señalados en ningún caso son abstracciones sin propósito, por el contrario, desde la perspectiva de nuestra lucha sindical son nuestras mejores y mayores armas, las que más daño hacen a quienes pretenden vulnerar nuestros derechos, las que más los incomodan, las que pretenden quitarnos permanentemente, estas armas no son otras que LA INFORMACIÓN Y LA EDUCACIÓN.

Estar informados nos confiere el poder y facultad de decidir, de debatir, nos da libertad y autonomía, nos hace comprometidos y fuertes.

La educación por otra parte nos vuelve mejores personas, nos empuja a alcanzar nuestro potencial, nos abre las puertas a nuevos mundos y nos permite gobernarnos a nosotros mismos.

Compañeros, estamos ad portas de momentos complejos, sería inocente e irresponsable desconocer que en algunas semanas más estaremos librando una batalla por nuestro derecho al trabajo. Pero este colectivo ya no es el mismo que hace unos años, lo ocurrido hace un mes nos demostró que somos una familia que no permite ser atropellada, que no existe temor de manifestarse o temor de salir a la calle, nos demostró que Anfuchid es un solo cuerpo de norte a sur que grita y clama por sus derechos, pero más importante aún, le mostró a quienes pretenden someternos que no estamos dispuestos a tolerar sus agravios, que no tenemos miedo de sus amenazas y que somos un colectivo que, armado de información y educación, defenderá sus derechos hasta las últimas consecuencias.

“SEAMOS LA PESADILLA DE QUIENES PRETENDEN ARREBATARNOS LOS SUEÑOS”