Columna de opinión: Dividir para reinar

Por Luis López Duarte

Hoy existen en Chile, casi el triple de los sindicatos que había hace 40 años. Como el sindicalismo, por diferentes razones que no ahondaré ahora, siempre ha sido escaso, podríamos llenarnos de júbilo y regocijarnos de este incremento. Sin embargo el aumento en el número de sindicatos no ha significado necesariamente un crecimiento en el número de trabajadores afiliados. O sea, hay más sindicatos pero no más trabajadores afiliados.

Este aumento de los sindicatos, sin que signifique un aumento de los afiliados, se debe a la fragmentación en las organizaciones, división que sí ha sido un éxito para quienes ejercen el poder, pues les viene como “anillo al dedo” para conseguir sus objetivos, creando disputas entre los distintos grupos organizados (divide y reinarás).

Nuestros socios más antiguos recordarán lo que pesaba esta organización y el respeto que mostraban las autoridades ante ella, antes de las escisiones que terminaron por instalar dos sindicatos más en este servicio.

Desde ese momento se debilitó la fuerza de los trabajadores. En nuestro servicio, por ejemplo, se entregaron algunos beneficios o favores a unos para conseguir desbaratar las demandas de otros. Por supuesto, todo esto facilitado por aquellos que se dejaron seducir por exiguas limosnas, aunque eso perjudicara las reivindicaciones de todos los trabajadores, aumentando las diferencias y generando conflictos entre éstos.

Además, surgió otro problema. Ante este escenario de división facilitado por los patrones de turno, en nuestro hábitat sindical apareció una nueva especie “chilensis” de aves rapaces. Son aquellas aves carroñeras que para subsistir, tienen que robarle (siempre con malas prácticas) socios a las otras asociaciones.

Entonces empieza la competencia y la guerra entre los mismos trabajadores. Se favorece a algunos para dividirlos y distraerlos con pequeñas rencillas, desviando el accionar principal de las organizaciones y desarticulando así, cualquier “amenaza” de los trabajadores.

Para las autoridades “negocio redondo”.